El minuto “a tarjeta” superó los 3 pesos, mientras que el costo del SMS se acerca a $ 1. Afirman que se debe a inversiones.
A poco más de un mes de la entrada en
rigor del cobro de llamadas por segundo, los operadores móviles
anunciaron subas en sus tarifas de entre 9 y el 18 por ciento
dependiendo del plan contratado.
En el caso de Claro, tal como indicó en exclusiva RedUSERS hace dos semanas, La Nación
señaló que el aumento vino por el lado del llamadado “Bloque de
comunicación”, un cargo que se computa por los primeros 30 segundos de
la llamada. De este modo, el munuto pasó a costar 1,32 pesos, cuando
antes costaba 0,65, ya que se añade un peso por el nuevo cargo inicial.
Por su parte, Movistar subió el minuto “a tarjeta” de 2,9 a $ 3,30,
en tanto que los mensajes de texto subieron de 0,72 o 0,77 (siempre,
dependiendo del plan) a 85 centavos. Además, la firma había comunicado
que los “números free” ya no estarán disponibles.
Personal subirá sus abonos 13,2 por ciento en promedio: el abono
Black pasará de 238,94 a 274 pesos. El precio del minuto “a tarjeta”
pasará de 3,25 a 3,6 pesos, al tiempo que el SMS costará 0,99 peso,
contra los 0,95 actuales.
Por último, Nextel subió los planes en febrero entre 7 (corporativos)
y 17 (particulares) por ciento. En el caso de los clientes prepagos, el
aumento será de 20% para los minutos de radio, 11 por ciento para las
llamadas y 19,9 por ciento para los SMS.
Las empresas afirmaron a Clarín que estos cambios tienden a mejorar el servicio. Para ello, desplegaron Wi-Fi en sitios públicos, como en los aeropuertos
y shoppings, para evitar el colapso de la red. Esta técnica, conocida
como Off-Loading, se comenzó a implementar hace unos meses, tal como reportó en exclusiva RedUSERS.
Secciones
▼
viernes, 21 de marzo de 2014
Netflix seguirá pagando a los ISPs mientras no exista una fuerte neutralidad en la red
Tras
el acuerdo con Comcast para ofrecer mejor calidad de streaming a sus
clientes, el CEO de la firma advierte que el pago de este “peaje”
aparece como una solución cortoplacista y obligada.
Tal como había informado The New York Times hacia fines de febrero, Comcast, el mayor proveedor de cable e Internet en Estados Unidos, y Netflix, la popular plataforma de streaming,
alcanzaron un acuerdo el cual supone que la compañía pague una tarifa
al operador a fin de brindar a los suscriptores un acceso más rápido a
las películas y series de su catálogo. Siguiendo a NYT, el trato
marca un hito en la historia de Internet, “donde generalmente los
proveedores de contenido no han tenido que pagar a un proveedor de banda
ancha”.
Este vínculo encendió las alarmas de los defensores de la neutralidad en la red. Tal como anotó el sitio Xataka en su análisis, una de las reglas de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) indica que “queda prohibido que los proveedores de acceso a Internet favorezcan o perjudiquen contenidos, aplicaciones o servicios accedidos por sus suscriptores, pero se permite a los proveedores de banda ancha realizar gestión del tráfico razonable en sus redes”.
Reed Hasting, CEO de Netflix, firma una entrada en el blog oficial de la compañía en la cual opina que actualmente la neutralidad de la red es débil y que el acuerdo con Comcast, el cual supone el pago de un “peaje”, se ajusta a un contexto en el cual se ven obligados a tomar medidas cortoplacistas y no espantar a sus clientes con abrumadoras esperas, brindando un buen servicio de streaming. En tanto, insta a que se defienda una “fuerte neutralidad de la red” que impida que los ISPs cobren a los proveedores de contenido para ofrecer sus servicios y para evitar que este tipo de acuerdos se conviertan en una norma. “No pagaremos por acceso prioritario contra competidores, sólo por interconexión”, anota Hastings.
“Si esto afecta a Netflix, que es un servicio bastante grande, imaginen el aprieto que pueden sufrir otros servicios más pequeños ahora y en el futuro”, anota Hastings y remata: “Algunos ISPs importantes están imponiendo un peaje porque pueden hacerlo. Ellos controlan el acceso a millones de clientes y están dispuestos a sacrificar los intereses de sus propios usuarios para presionar a Netflix y a otros a pagar”.
David L. Cohen, ejecutivo de Comcast, respondió los dichos de Hasting mediante una entrada en la cual afirma que su empresa tiene un “alto compromiso con una Internet abierta” y que apoyan las reglas propuestas por la FCC. Finalmente agrega que “proveedores como Netflix siempre han pagado por interconexión y siempre han tenido amplias opciones para asegurar que sus clientes reciban una performance óptima a través de todos los ISPs a un precio justo”.

Este vínculo encendió las alarmas de los defensores de la neutralidad en la red. Tal como anotó el sitio Xataka en su análisis, una de las reglas de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) indica que “queda prohibido que los proveedores de acceso a Internet favorezcan o perjudiquen contenidos, aplicaciones o servicios accedidos por sus suscriptores, pero se permite a los proveedores de banda ancha realizar gestión del tráfico razonable en sus redes”.
Reed Hasting, CEO de Netflix, firma una entrada en el blog oficial de la compañía en la cual opina que actualmente la neutralidad de la red es débil y que el acuerdo con Comcast, el cual supone el pago de un “peaje”, se ajusta a un contexto en el cual se ven obligados a tomar medidas cortoplacistas y no espantar a sus clientes con abrumadoras esperas, brindando un buen servicio de streaming. En tanto, insta a que se defienda una “fuerte neutralidad de la red” que impida que los ISPs cobren a los proveedores de contenido para ofrecer sus servicios y para evitar que este tipo de acuerdos se conviertan en una norma. “No pagaremos por acceso prioritario contra competidores, sólo por interconexión”, anota Hastings.
“Si esto afecta a Netflix, que es un servicio bastante grande, imaginen el aprieto que pueden sufrir otros servicios más pequeños ahora y en el futuro”, anota Hastings y remata: “Algunos ISPs importantes están imponiendo un peaje porque pueden hacerlo. Ellos controlan el acceso a millones de clientes y están dispuestos a sacrificar los intereses de sus propios usuarios para presionar a Netflix y a otros a pagar”.
David L. Cohen, ejecutivo de Comcast, respondió los dichos de Hasting mediante una entrada en la cual afirma que su empresa tiene un “alto compromiso con una Internet abierta” y que apoyan las reglas propuestas por la FCC. Finalmente agrega que “proveedores como Netflix siempre han pagado por interconexión y siempre han tenido amplias opciones para asegurar que sus clientes reciban una performance óptima a través de todos los ISPs a un precio justo”.