sábado, 22 de febrero de 2014

Las viejas rivalidades nunca mueren Nintendo y Sega seguirán siendo enemigas en el corazón de muchos

¿Recordáis aquellas viñetas de la SuperJuegos con Mario y Sonic matándose el uno al otro? Parece que han pasado siglos, y la verdad es que más o menos sí. Ni Sonic es ya lo que era ni Mario compite realmente contra nadie, es más, ahora son súpercolegas y solo se sacuden en Super Smash Bros, y de buen rollo. Aún así, solo hace falta una chispita para encender la ira de tiempos pasados.

En este caso, esa chispa ha sido una importante, una sobre la que se ha discutido largo y tendido: Aladdin. ¿Qué versión era mejor, la de SNES o la de Genesis? A mi que me registren, que soy nintendero de toda la vida, pero me parece superior la de Genesis. Y el diseñador del juego, el mítico Shinji Mikami (padre de Resident Evil y God Hand) piensa igual, así que tenemos lío para rato. Aquí un vídeo sobre el juego. 


¿Por qué tanto odio? Es genial ver cómo aunque SEGA ya no hace consola ni desarrolla juegos propios más allá de Sonic (porque ahora principalmente produce, vaya), sigue habiendo este pique casi homicida. No encontraréis a nadie que reconozca que Nintendo ganó a SEGA, y es que en cierto modo no lo hice: quien acabó con Saturn y Dreamcast fue la propia empresa y, quizá, un poco Sony. La paliza que supuso el triunfo de Sony con PlayStation y, sobre todo, PlayStation 2 dejaron en la vil ruina a la división de hardware de SEGA.

Como en todas las guerras, la aparición de un nuevo contendiente marca a veces el resultado del conflicto: Sony no solo acabó con SEGA sino que destronó también a Nintendo en ventas. Y años después, llegaría Xbox, Nintendo lanzaría Wii y se pasaría la guerra por el forro para luchar en un nuevo frente al que las otras tratarían de llegar sin éxito, y ahora están El Eje de los smartphones, que parece van a acabar con todo. ¿Y el PC? Por favor, Dios no entra a luchar en los conflictos de los mortales, por mucho que estos lo citen a menudo.


Con Xbox One y PlayStation 4, la guerra parece haberse recrudecido, pero las batallas ya no se libran como antes, en las revistas, en la publicidad y en los mismos juegos (recordad esa referencia a Sonic en Donkey Kong Country). Ahora hay tantos frentes que las compañías no sabe de dónde le llegarán los golpes, aunque hay una discusión prominente donde todo el mundo parece haber centrado su atención: la resolución y la tasa de frames. PS4 está ganando sin problemas a Xbox One en este sentido, pero de nuevo: el PC sigue ahí, invicto, inamovible, ganando exclusividades que antes eran de consola, con los indies por bandera.

Echar la vista atrás a detalles tan curiosos como qué Aladdin era mejor, sin embargo, deja claro que los elementos en disputa no han cambiado demasiado, aunque sí se han simplificado. Ambas versiones de Aladdin eran diametralmente diferentes y hubo que invertir mucho tiempo en cada una. No es lo mismo discutir por qué las plataformas de la versión de Genesis y su movimiento son mejores que los de SNES que discutir si PS4 es mejor que Xbox One porque Metal Gear Solid V: Ground Zeroes tiene más resolución en la primera, aunque la segunda tiene un DLC de Raiden.

Una cosa está clara: habrá guerra de consolas, fanboys y rivalidades para siempre. Y no pasa tampoco nada.

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